viernes, 24 de agosto de 2012
NADIE ES TAN INGENUO
Creo que a partir de digamos, los 25/30 años ya nadie puede esgrimir la excusa: "Me engañaron".
Creo que a partir de cierta edad uno debe comenzar a cambiar la frase a: "Me dejé engañar" - "Preferí la ilusión a la realidad".
Esto nos pasa en todos los órdenes de la vida, ya sea cuando uno busca trabajo y compra el: "Encontrará que acá lo que más nos importa son las personas" (y se olvidan de mencionar que esas personas son generalmente los directores, gerentes o alguna secretaria que está rebuena) o cuando compra un auto de segunda mano: "Quédese tranquilo que con este auto usted podrá hacerle miles de kilómetros sin ponerle un peso" (un peso no, le vamos a poner cientos...) o con las personas, más específicamente las parejas.
La consigna general con la que deberíamos guiarnos por la vida debería ser el ya clásico: "No todo lo que reluce es oro" - Lo más probable, con el nivel de mediocridad imperante general de la raza humana, es que ni siquiera sea de bronce. Con toda la furia podemos aspirar a un Made In China bajo normas ISO 9000. Los argentos en algunos casos nos tendremos que conformar con un Bajo Normas IRAM y darnos por agradecidos.
El tema es así, si uno es mediocre, convive con mediocres, ¿por qué vamos a pretender que la persona que tenemos enfrente y nos da bola será excelente? Podemos tener el culo de que así sea y demos gracias por ello, pero no seamos tan ingenuos, una relación hoy día, en el mejor de los casos, es la unión de dos personas con estándares de calidad muy por debajo de hasta un Made in China ISO 9000.
Como pocos de nosotros hoy día cree que las cosas fueron hechas para durar, todo es descartable, efímero, y encima ya nadie quiere pagar el precio de lo bueno, salvo que sirva para darle estatus, que le permita verse menos mediocre de lo que realmente es - Se arman buenas vidrieras, pero el contenido del local es una porquería. Otros buscamos ofertas en Mercado Libre y queremos negociar por más libertad, más diversión, más chiches, menos compromiso y al final todo se vuelve una relación que dura menos que un helado en pleno verano.
Y es una manera de vivir que hemos elegido. Los que quieren helado, saben que es un producto de vida corta, casi estacional, que el placer de disfrutarlo es en parte debido a que no se puede atesorar. Los helados no fueron hechos para durar.
La mayoría quiere disfrutar solamente la Primavera y el Verano, porque el Otoño y el Invierno son un embole. Pero el año tiene 4 estaciones, al igual que la vida en general.
Así que nadie puede ni debe ser tan ingenuo y cuando alguien nos dice: "Vos confía en mí, que yo soy distinto a los demás" salí rajando, porque te la están por meter hasta el fondo y sin vaselina.
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